“Siete Maletas” está de # 5 en el ranking de libros gratis en español de Amazon

Michelle L. Hardy

¡Hoy “Siete Maletas” amaneció de número 5 en el ranking de los libros en español gratis más bajados de Amazon! ¡Muchísimas gracias a todos los que han recomendado y compartido el libro!

En este link puedes ver el  Ranking de los libros más vendidos en Amazon  y aprovechar a bajar otros libros gratis: novelas, recetas y hasta clásicos como Don Quijote. A que no sabías que que tenías tantos libros gratis a tu disposición (yo no lo sabía tampoco hasta que tomé un curso de cómo publicar en Amazon). Si aún no has bajado la aplicación, haz click aquí Kindle App .

Si todavía te sientes perdido, pero con ganas de leer todos esos libros gratis, puedes ver este corto video que no llega ni a cinco minutos. Y si te estás preguntando quién es la de la foto de arriba, soy yo, la autora de Siete Maletas, tratando de aparecer como la muñequita de la portada (detrás de unas maletas).

¡Que tengas un gran día!

@chicadelpanda

 

Acerca de estos anuncios

¡Ya está disponible “Siete Maletas” en Kindle! Gratis por 5 días

Con mucha felicidad les anuncio que

¡Ya está disponible “Siete Maletas” en Kindle Amazon!

Estará gratis del 22 al 26 de noviembre

para que lo bajen y compartan con sus amigos

(mientras más downloads tenga el libro, mayor será su ranking).

¡Que tengan un día espectacular!

Para bajar la aplicación gratis de Kindle haz click aquí: http://amzn.to/1tQtMr

Para bajar el libro haz click en la imagen. ¡Gracias infinitas por tu apoyo!

 

Qué esperar cuando estás esperando un libro – bebé

Qué pena con mi vecina. Me turno con ella para llevar a los niñitos al colegio, y no hay manera que abra la puerta de mi casa cuando ella los viene a traer, sin que vea hacia adentro de mi casa. Miren esta foto y cambien los personajes de Winnie the Pooh por Angry Birds, y en vez de juguetes de bebés, son Minions y Equestria Girls. Así más o menos ha estado mi casa los últimos días. El otro día le dije “tú imagínate que nunca viste esto” y ella me responde “sí, como en Men in Black, me imagino que me estás apuntando la pistolita que  le borra la memoria a la gente” y yo “¡exacto!” y me río con ella. Menos mal que hablamos el mismo idioma.

Lo que sucede es que he estado trabajando en el libro y ya ¡por fin hoy lo envié a Amazon! Dicen que se tardan entre 12  y 48 horas para que lo aprueben y esté disponible a la venta (cruzar los dedos por favor). Es entonces cuando seleccionaré la opción de promoción que hará que el libro salga gratis por cinco días.

En Kindle me piden que haga una descripción del libro. Lo que hice fue hacerla, y además, añadir el prólogo de Maria Sofia Hernández Calanche +  unas palabras bonitas que escribí sobre mí :  )  . Aquí les copio lo que envié a Amazon, para que tengan una idea de lo que trae el libro y de quién es la que teclea desde Panamá.

Puedes bajar la aplicación de lectura de libros de Amazon Kindle completamente gratis  (la cual puedes utilizar desde tu computadora, Ipad o Iphone) en este link: Kindle Download

 

 

 

“Este libro será un gran apoyo para todos los que decidan emprender una aventura,

sea emigrar, casarse, tener familia, o simplemente, vivir”.

Prólogo de Maria Sofía Hernández Calanche:
Leer Siete Maletas fue como tener una ventana al hogar de la autora, poder sentirme parte de cada una de sus experiencias y vivir un pedacito de cada una. Es hermoso, muy completo, con anécdotas que revelan las dificultades y maravillas de ser madre y esposa. Leerlo es como descubrir un milagro nuevo a cada instante; hace sentir que los hijos son capaces de crear universos increíbles solo con una pregunta o un pensamiento, y te lleva a ser tolerante con las diferentes nacionalidades y sucesos acontecidos en cada país. Estoy segura que será un gran apoyo para todos los que decidan emprender una aventura, sea emigrar, casarse, tener familia, o simplemente, vivir.

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Descripción:
Siete Maletas, Nuestras Anécdotas en el Exterior, de Michelle L. Hardy, es un libro de memorias que entre risas y lágrimas narra las experiencias de la familia de la autora en cinco países, durante un período de once años, desde 2003 hasta 2014. Comienza con el inicio de su blog personal, poco después del fuerte terremoto de Chile en febrero de 2010, mientras vivía en su cuarto país en el extranjero. Buscando encontrar un sentido a lo que ha vivido, la autora relata sus experiencias presentes y pasadas. Recuerda por ejemplo, el apagón del Noreste de Estados Unidos cuando vivía en New Jersey, los huracanes en Miami, el Cerro Ávila en Caracas, Venezuela, los paseos en Milán, Italia, las jacarandas en Guadalajara, México y los picos nevados de la majestuosa Cordillera Andina en Santiago, Chile. Sin embargo, el sol sobre el cual giran sus planetas son sus dos hijos, y por ello el libro está salpicado, tanto de anécdotas infantiles divertidas, como de las suyas como mamá, a veces haciendo las cosas bien, a veces haciendo las cosas mal.
Posteriormente la escritora se acuerda de su tatuaje, y retoma su significado, para darle un rumbo diferente, tanto a su quehacer diario, como a sus escritos. Comienza así un proceso de cambio de hábitos para tener un estilo de vida más simple (simplicidad voluntaria), amigable con la naturaleza (más verde, o ecológico) y minimalista (reduciendo la cantidad de bienes materiales). Luego deciden mudarse a Panamá solo con las maletas, por lo que pasan varios meses desprendiéndose de sus cosas y obteniendo insospechadas enseñanzas.
Llegan a Panamá en 2012, en donde, a pesar de ser un país tropical muy similar a su país de origen, se llevan shocks culturales de todo tipo. Más adelante, la proximidad de los cuarenta años, y luego la superación de esa fecha, la obligan a reflexionar sobre el paso del tiempo.
Siete Maletas también habla de la fragilidad de la vida y de los diferentes duelos por los que se atraviesan como ser humano en general (los personales) y como emigrante en particular, (el correspondiente a haber dejado un país que aún se ama instintivamente, así como los relacionados con otros países que se ha aprendido amar). Siete maletas es un libro muy humano, que te encantará leer.

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Sobre la autora: Michelle L. Hardy

Es venezolana y vive con su esposo, sus dos hijos y una gata, en una gran torre con vista al océano y sonidos de tambores, en Ciudad Panamá. Hace mucho tiempo se graduó en Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela, y hace no tanto tiempo, obtuvo un Diplomado en Creación Literaria en la Sociedad General de Escritores de México. Actualmente escribe los blogs Chica del Panda y Rayos de Colores, así como colabora con Inspirulina. Le encantan las palabras y le gustaría aprender muchas más, por eso agradece tanto las que le regalas cuando comentas lo que escribe.

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@chicadelpanda

Más de un “Jesús” y más de una “María”

maría

Como se acercan las navidades, me pareció buena idea leerle a S (mi hijo de cuatro años), los capítulos de la Biblia en Imágenes que tratan sobre el nacimiento de Jesús. Estaba consciente de que era probable que no entendiera mucho, pero pensé que por lo menos así se iba familiarizando con los nombres y con los hechos relatados. Así que empiezo a leer, mientras él no se queda quieto dando volteretas en la cama:

-“…se le apareció el Ángel Gabriel y le dijo, no temas…”

-Tengo un amigo que tiene un hermanito que se llama Gabriel.

-¿Ah! ¿Sí? Fíjate. “… Isabel tuvo un hijo…”

-¡Como la amiga de R!

-Como la amiga de R. “… escribió en una tablilla: Juan es su nombre

-¡Yo tengo un amigo que se llama Juan!

-¡Qué casualidad! Entonces, “una joven de Nazaret iba a desposarse con un hombre llamado José de la estirpe de David.” David y José ¡Cómo tus amigos!

-Sí. David es joven, pero José no. Yo soy joven.

- ¿Cómo es eso? Joven quiere decir… bueno S, aquí en Panamá le dicen “joven” a todo el mundo. “La joven llamada María…”

-¡Como Maria Eugenia!

-¡Verdad! “…tendrás un hijo al que llamarás Jesús.” ¡Como tu amiguito también! Bueno S, por lo menos ya sabes de dónde sacaron todo ese poco de nombres.

-¡De mi salón!

@chicadelpanda

Venezolanos casados y sin anillo

 

Estábamos conversando en casa de unos amigos venezolanos que llevan poco tiempo viviendo en Panamá, cuando me doy cuenta que el que está hablando no tiene anillo. “¡Ajá! No tienes anillo” le digo, como quien acaba de descubrir a un niño haciendo una travesura. En el acto su esposa sale a defenderlo, y yo no entiendo nada. Entonces interviene otro de mis amigos venezolanos y dice: “mi esposa por fin entendió por qué yo no quería usar el anillo de matrimonio, cuando a ella misma se lo robaron”. Lo dijo sonriendo, pero serio. No estábamos hablando de una travesura.

Pocos días después, conozco a otra venezolana que también lleva poco tiempo aquí, y me dice que está casada. Habiendo olvidado lo que me habían dicho mis amigos, le digo confundida: “pero no tienes anillo”. “¡Ah!” me responde, “Es que un día saliendo al trabajo en la mañana, me asaltaron y me lo robaron. A mi esposo se lo robaron dos veces. La primera vez, se lo volvió a mandar a hacer. Pero cuando se lo robaron por segunda vez, lo dejó así”. De repente me doy cuenta que el asunto de que las personas casadas en Venezuela (o venezolanos recién emigrados) estén sin anillo no es un asunto aislado, es un patrón. Esto no es normal, pienso tontamente. Mi recién conocida venezolana continúa: “todo esto de los robos ha hecho que sienta menos apego a las cosas. Ya no me complico,  y me lo tomo con calma”. Me quedo impresionada, aun cuando ese pensamiento ya lo hubiera oído muchas veces de parte de  otros venezolanos. Fue como si de repente entendiera la profundidad de lo que ella estaba diciendo.

En el 2010, pasamos la experiencia  del gran terremoto de ese año en Chile. A raíz de eso, me hice más consciente de que la vida se  podía acabar en cualquier momento, pero también caí en cuenta que no era yo sola la que había tenido esa experiencia. Todo un país, millones de personas al mismo tiempo, habían pasado por lo mismo, habían descubierto, o recordado, lo mismo. Ese sentimiento de que se ha pasado por una experiencia similar, ese identificarse en el otro, contribuye a la identidad de un país. Con el asunto de los anillos, me di cuenta de que en Venezuela la gente ha vivido, y sigue viviendo, una experiencia común, que es una combinación de inseguridad física y escasez material, de la cual yo no he sido parte  (pues hace once años, cuando emigramos, ni la inseguridad, ni la escasez, habían llegado a los niveles en que se encuentran ahora).

La venezolana con la que estaba hablando me dijo: “ahora soy mucho más consciente de lo que consumo, no solo porque no sé si luego lo voy a conseguir, sino porque no sé si otra persona lo va a necesitar. Por ejemplo, con las bolsas plásticas desechables. Yo había disminuido mucho su consumo, no por conciencia ecológica, sino porque estaban escasas y no quería dejar sin bolsa a alguien que las necesitara”. Yo estaba tan impresionada con lo que me decía, que casi no me lo creía. Le dije “no era conciencia ecológica, pero sí era otro tipo de conciencia”,  mucho más profunda, me faltó agregar.

Es diferente que uno decida prescindir de algo por voluntad propia, a hacerlo por imposición externa. En el primer caso uno está en control, en el segundo, no. En el primer caso uno se siente con poder sobre la propia vida, en el segundo caso uno se siente vulnerable. Pienso que es en el segundo caso, cuando uno tiene que prescindir de algo por imposición externa, en donde la transformación es más profunda. Jamás pensé que el estar “casada y con anillo” sería algo que marcara la diferencia.

 

@chicadelpanda

¡Pronto llega a Kindle el libro Siete Maletas!

Aquí les dejo una muestra de las 220 anécdotas del libro “SIETE MALETAS,” que entre risas y lágrimas describe nuestras experiencias en el exterior.

¡SIETE MALETAS estará pronto disponible en Amazon Kindle!
(¿No tienes la aplicacion de Amazon Kindle? Bájala gratis aquí http://amzn.to/1tQtMre | la puedes usar en tu computador, Iphone, Ipad, Android…)

 

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NIÑAS GLOBALIZADAS

Estoy con R en un parque, cuando una niñita de más o menos la misma edad se le acerca y le dice:
-Me llamo Matilda ¿Quieres jugar conmigo?
-Sí claro.
-¿Quieres jugar a los países?
– Mmmm… Qué tal si mejor jugamos a…
Entonces yo intervengo y le digo, “pregúntale cómo se juega, a lo mejor te gusta”. Así que mi hija le dice:
– Bueno, ok.
Se van un poco más lejos, pero yo todavía las oigo. Matilda dice:
– Tú vas a ser un país y yo otro, escoge un país.
– ¡Caracas!
– ¿Qué es eso? ¿Estás segura que es un país?
– Mmm… No, como que es una ciudad.
-Tiene que ser un país.
– ¡África!
-¿Estás segura que es un país?
-Nooo…
-Tiene que ser un país.
-¡México!
-¿Estás segura que es un país?
-Sí, yo viví ahí.
-Le voy a preguntar a mi nana.
La niñita le pregunta a la nana, “¿México es un país?” quien verifica, “Sí, México es un país”, así que Matilda le dice a mi hija:
-Muy bien, México sí es un país. Tú eres México. Yo soy París.

 

Gracias por su apoyo

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Especialmente

 a los seguidores de Chica del panda,

a las mujeres Panama Kontacts y

a las Amigas venezolanas que andan por el mundo

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Ayer coloqué unos cuantos posts explicando que había terminado de escribir un libro de memorias, y que necesitaba algunas voluntarias para que lo leyeran y me dieran su opinión, antes de publicarlo.

Esa idea no fue mía, sino que la tomé de un curso que estoy haciendo sobre cómo publicar en Kindle. En el mismo, uno de los autores entrevistados decía, que al principio había cometido el error de pensar que todo el mundo estaría interesado en su libro ¿Cómo no le iba  a gustar a todo el mundo? Resultó que hasta que no ubicó su nicho, no le fue bien en las ventas. Una vez que lo hizo, le empezó a ir maravillosamente. Me reí de mí misma, porque yo pensaba igual respecto al libro que acabo de terminar.

En otra parte del curso, otro autor decía que cuando él era adolescente, había sido el segundo mejor jugador a nivel mundial de unos videojuegos, y  que si él comentaba eso en una reunión cualquiera, nadie le daba importancia. Pero que si hablaba con gente que sí jugaba el mismo juego, la situación cambiaba. Así que pensé ¿Quién está jugando lo mismo que yo? (o parecido, al menos) Así que escribí mi solicitud de ayuda en dos grupos de mujeres expatriadas, y la recepción inmediata fue increíble. No sabía que tantas personas estuvieran dispuestas a prestarme sus cerebros.

Al escribirles de vuelta, me di cuenta que a veces decía “mi libro”. Eso me hizo reflexionar, porque sí, es mi libro, lo escribí yo. Pero al mismo tiempo quiero liberarlo para que no sea solo mío.

Hace ya más de diez años, cuando me despidieron por embarazada (disculpa la falta de eufemismos, pero fue así) , comencé a escribir regularmente. Eso me llevó a realizar un Diplomado en Creación Literaria, y más tarde, a bloguear. Creyendo en aquello de que en la cantidad se produce calidad (en otras palabras, uno llega a tener calidad, después de haber practicado en cantidad) me propuse a escribir todo lo que podía. El período más difícil en cuanto a escritura se refiere, fue durante el año siguiente al nacimiento de mi segundo hijo, pues paralelamente estuve dando pecho y levantándome mucho durante las noches. También fue a lo largo de ese año que bajé (con mucho esfuerzo, con caminatas que llegaron a ser de tres y cuatro horas diarias, los 20 kilos que tenía de sobrepeso). Escribí mucho ese año, pero casi nada clasificó para el libro, porque no estaba bien escrito.  Me costaba enlazar dos pensamientos seguidos, era demasiado el agotamiento.

Cuento esta anécdota porque sé que muchas mamás se sentirán identificadas. Yo no podré contar su vida; pero puedo contar algo de la mía, y esperar que algo de lo que escriba sea considerado como suyo. En otras palabras, lo que espero es que alguien considere que ese libro “sea suyo”, o por lo menos algún artículo, o alguna frase.

En el curso que estoy haciendo tocaron el tema de los precios. Se recomienda que al principio, por no ser una autora conocida, sea de 2.99 US $. Me gustó, pues así cada vez que me tome un café, pensaré que me lo está brindando un lector (o lectora). Pero eso me hizo pensar, ¿Alguien sabe realmente lo que cuesta un libro? Yo bajé de Kindle  hace poco, uno de esos LIBROS con mayúsculas, uno que es “mío” desde que lo leí hace más de 20 años: Notre-Dame de Paris, de Victor Hugo. ¿Cuánto costó? Cero. Ponerle precio a ese libro es como ponerle precio a la Capilla Sixtina. Es imposible.  Ahora más acá, del lado de los mortales: para mí, el libro que terminé de escribir costaría como 500,000 US $ . Hay casas que cuestan eso, y este libro es como mi casa; y al igual que las casas, puedes quedar encantado cuando te invitan a entrar, ser indiferente, o incluso sentirte desilusionado. No sé cuál sea tu caso, y aunque me tenga que tragar el orgullo para aceptar las opiniones negativas,  por lo menos sí puedo estar segura de una cosa: que he escrito de manera sincera.

Muchas gracias por leerme.

Michelle L. Hardy

@chicadelpanda