Santa ponte las pilas

Que estas nuevas generaciones de chamos sean mucho más pilas que los niños que fuimos alguna vez sus padres, creo que nadie lo pone en duda. El otro día, mientras oía a mis hijos conversar, pensé que George Orwell hubiera estado orgulloso de S, mi hijo de cuatro años.

R, de diez años, le dice a S que Santa sabe si él se está portando mal con cámaras invisibles, a lo que él, le responde, señalando el techo: “sí… ahí están todas las cámaras invisibles… ¡Pero yo las voy a destruir tooodas para que no me vea!”

@chicadelpanda

 

Acerca de estos anuncios

Mañanitas con una noche tan preciosa

Con un poco de vergüenza admití el otro día que no me sabía bien la letra del cumpleaños panameño. Luego una venezolana recién llegada a Panamá me miró con cara de extrañada: pero si cantar cumpleaños es como cantar “Los Pollitos Dicen”, todo el mundo lo sabe, me imagino que habrá pensado, porque yo pensé algo parecido hace unos años, cuando me di cuenta que en México no cantaban Cumpleaños Feliz.

En Venezuela se canta el Cumpleaños Feliz después de haber cantado Hay Qué Noche Tan Preciosa. Sin embargo, en cada  cumpleaños mío durante mi infancia y adolescencia, mi familia me despertaba en mi habitación, me ponían los regalos en mi cama, y me cantaban  Las Mañanitas. Luego, en la tarde o noche, me cantaban también el cumpleaños venezolano completo (excepto en mi fiesta de dieciséis años, en que además me cantaron Las Mañanitas en la noche, pues me habían llevado mariachis). Cuando muchos años después asistí por primera vez a un cumpleaños de un amiguito de mi hija en Guadalajara, fue una sorpresa para mí que cantaran Las Mañanitas, en la tardecita y frente al pastel de cumpleaños (y no en las mañanas, en mi cama, como me las cantaban a mí). Aquella vez me quedé esperando a que cantaran el Cumpleaños Feliz (suponía que, como nosotros lo cantábamos después de Una Noche Tan Preciosa ellos lo iban a cantar después de Las Mañanitas también), hasta que me di cuenta que era eso y ya. Nada de Hay Qué Noche Tan Preciosa + Hay Qué Noche Tan Preciosa Versión Humor + Cumpleaños Feliz + Cumpleaños Feliz en idioma extranjero de preferencia la familia  ¡Ni siquiera hubo que volver a prender las velas de lo rápido qué fue! ¡Ni siquiera salió nadie de la familia a decir “¡No apagues las velitas, que todavía falta!” ¡Nadie al final amenazando con cantar “Que cumplas uno, que cumplas dos…!” Jeje.

Aquí les dejo en video las versiones del Cumpleaños Feliz  en Venezuela, México, Panamá y Chile, así como  una de las versiones humorísticas de la canción Hay Que Noche Tan Preciosa (tomado de http://bit.ly/1wS8A6D) . ¡Qué tengas un gran día!

Hay Qué Noche Tan Preciosa versión humor

¡Ay! que noche tan preciosa, y horrorrosa
es la noche de tu día
todo lleno de alegría
en esta fecha natal fatal, fatal, fatal…
Tus más íntimos amigos y enemigos
esta noche te acompañan, tomando caña
te saludan y desean tremenda pea
un mundo de felicidad. felicidad, felicidad
Yo por mi parte deseo tirarme un peo
lleno de luz este día,
todo lleno de alegría
en esta fecha natal fatal, fatal, fatal…
Y que esta luna plateada y oxidada
brille su luz para ti, y para mi
y ruego a Dios porque pases
un cumpleaños feliz. la noche haciendo pipi, con lo pañales que te di, que me costaron 30 mil, que los compre en el Sambil con mi tarjeta Mercantil.

 

Cumpleaños feliz venezolano:

Cumpleaños feliz mexicano (aunque Alejandro Fernández cambia la música al final)

Cumpleaños feliz panameño:

Cumpleaños feliz chileno:

 

@chicadelpanda

 

Cómo reconocer a Santa Claus y otras citas citables

IMG_1372S, de cuatro años, muy serio, cuando le pregunté si pensaba que el Santa Claus de la feria era el verdadero: “Si dice jojojo, sí. Si no dice jojojo, no”

El amiguito de S, desde la parte de atrás del carro: “¿Uno puede montarse en un arcoíris?”

R, de 10 años:”¿¡Qué hace un Angry Bird en el pesebre?!”

Mi amiga, cuando le enseñé las hallacas que acabábamos de hacer por primera vez en la vida, explicándole que las hojas de plátano que habíamos conseguido aquí en Panamá, eran más chiquitas que las de Venezuela: “¡Pero es que no son hojas de plátano! ¡Son de bijao!”

S, de cuatro años: “¿Jesús tiene alas?”

Por supuesto, hay que ser agradecido. S, mientras rezaba: “Doy gracias por mami; y porque ya me sé todos los nombres de Star Wars”.

Y por último, en caso de que te sientas sin saber qué hacer en tu vida, te puede ayudar la respuesta de S a la pregunta: “¿Qué vamos a hacer hoy?”

“¡Esperar a que sea navidad!”

 

@chicadelpanda

Música mágica

Ayer estaba oyendo en la radio una canción que me encanta que dice así: “If I live to see the Seven Wonders…” Como estaba estacionada escribí la frase en el buscador del Iphone, para averiguar quién la cantaba. No funcionaba el internet, se me había acabado la data. Esta mañana, mientras desayunaba, me acordé y la busqué ¡Fleet Wood Mac 1987! ¡El kilometraje que llevo! ¿Cómo es que a estas alturas en 2014 es que me entero quién canta esta canción? Viajé al pasado en mi mente, y tuve una sensación de que todo iba más lento. Es que en realidad, todo era realmente más lento en aquella época. Se me salió la cédula, como dicen en Venezuela  (¡Apenas 11 millones! ¿Por cuánto irán ya? ¿20?)

¿Cómo hubiera hecho en los ochentas para saber quién cantaba esa canción? Preguntando a alguien, o probablemente averiguando en una disquera. Mi conocimiento musical contemporáneo se limitaba a Mecano, Hombres G, U2, Bangles, Aditus, Madonna, Juan Luis Guerra y 4:40, Soda Stereo y algún que otro cantante o grupo más. De resto, oía las canciones (como la que mencioné) pero no sabía quién las cantaba. Ver un video musical era toda una experiencia, una novedad. Compartíamos cassettes grabados, y por ahí también amplié un poco más el espectro musical.  Todo esto es para recordar que si en aquella época nos hubieran dicho que desde un teléfono móvil (que tampoco existía) íbamos a poder, no solo buscar información de un cantante, sino además oírlo, verlo, y hasta mandarle un mensaje directo de admiración si queríamos, nos hubiera parecido increíble, mentira, magia (¿Tocadiscos, radio, teléfono, televisión, biblioteca, cornetas, correo, periódicos, revistas, Betamax, mapas, parabólica, alarma, reloj, calculadora, fotocopiadora, traductor, walkie talkie, Atari, agenda, libreta de notas, brújula, computadora, walkman, linterna y máquina de escribir en un mismo sitio? Por favor. ¿Y una especie de chismógrafo que se llama “Facebook” con las fotos y videos de tus amigos? ¿También? ¿De qué tamaño me dices que es? Jaja, imposible. Ahora seguro me dices que llamas y le ves la cara a la persona con la que estás hablando también).

He estado utilizando este aparatico mágico que es el Iphone para revivir esos momentos musicales. Ahora que es navidad, también he puesto aguinaldos venezolanos y música navideña en inglés (S, mi hijo de cuatro años se despertó ayer cantando “Niño lindo, ante ti mi lindo, jeje). Cuando oigo la palabra “navidad” siempre la asocio con música. Música que hace que el tiempo vaya más lento, que repare en la armonía de una canción, en su letra. Que trae recuerdos, pero que también hace que el momento presente sea más intenso. Anteayer compramos un arbolito de verdad y lo pusimos en el salón. Pusimos música desde Youtube, y S buscó su almohada y una sábana. Luego se acostó en el sofá, dispuesto a pasar la noche allí. Era un momento mágico y él no lo iba a pasar alto. Y claro está, yo tampoco.

@chicadelpanda

Detrás de cámaras (de un libro)

“Es muy fácil de leer” es el comentario que más se ha repetido sobre  mi primer libro Siete Maletas, Nuestras Anécdotas en el Exterior. ¡Misión cumplida! Aunque es un libro que cuenta anécdotas de la vida real, hay mucho esfuerzo detrás de cámaras, en donde el adjetivo “fácil” es el último que me viene a la mente.

Decidí escribir sobre el behind the scenes del libro, porque una lectora me pidió consejos sobre cómo escribir y qué temas. Como hay millones de escritores, y ella decidió preguntarme a mí, me siento honrada. Al mismo tiempo, sospecho que en realidad ella quería decir: ¿Cómo alguien que habla como yo, que viene de donde yo vengo, que vive en este mismo tiempo histórico tan impredecible, puede escribir un libro? Respecto a la sugerencia de temas: a mí me encantaría saber sobre la vida de la gente en la Venezuela de hoy 2014. Me gustaría leer un libro que haga que me sienta allí. Pienso que esa es una de las razones por las que la novela de Eduardo Sánchez Rugeles, Liubliana, me llegó tan hondo en el corazón. Porque me hizo estar allí, en Caracas, en este siglo XXI, o en España, e imaginarme la vida de un venezolano en ese país.

R, mi hija de 10 años, es aún fan de My Little Pony. Pero ahora es diferente a cuando tenía cuatro años: busca información en Wikipedia sobre el cómo y quién lo produce, quiénes hacen las voces, etc. Más o menos algo así es lo que quiero hacer ahora, y aprovechando el recuento de cómo se hizo el libro, también voy a escribir algunos tips de lo que he ido aprendiendo.

1- Aprovecha las lágrimas y la frustración, pues son motores de creatividad.

El primer año que pasé fuera de Venezuela (casada, sin hijos, la primera mitad en Morristown New Jersey, y la segunda mitad en Miami) fue un cuento de hadas para mí. En New Jersey no llegué a tener trabajo pues no me había llegado el permiso, pero caminé mucho casi todos los días hacia una laguna rodeada de pinos que teníamos cerca. Medité, leí, hice que nuestro apartamento fuera nuestro castillo encantado. Primer mundo, orden, prosperidad, limpieza, frío ¡Hasta nieve!

Luego nos mudamos a Miami, y yo, ya con el permiso correspondiente, me propuse trabajar de Ipso Facto. A las pocas semanas estaba detrás de la recepción de un gran hotel de la ciudad, y yo feliz, me sentía productiva, y además estaba conociendo personas de muchas nacionalidades. Me embaracé, y cuando se empezó a notar la barriga, las cosas cambiaron en la atmósfera laboral y me despidieron (me pusieron entre la espada y la pared, por lo que tuve que firmar una renuncia). Aquí es donde viene la parte de las lágrimas y la frustración: ¿Quién me iba a dar trabajo embarazada? La impotencia ante la injusticia, etc. A partir de ese evento, comencé a escribir constantemente, y decidí que eso era lo que quería hacer en mi vida. Pasara lo que pasara, iba a escribir (entre ese día y el día de la publicación de Siete Maletas han pasado 10 años).

2- Asume la escritura como parte de tu vida.

Mis escapadas del oficio de mamá de una bebé cuando vivía en Miami, consistían en irme con mi laptop a un café Starbucks a escribir (mi esposo la cuidaba por un par de horas cuando podía). Luego, cuando nos mudamos a Milán y pude dejar a R (quien tenía año y medio) en la guardería, también caminé y escribí mucho. Más adelante, cuando nos mudamos a Guadalajara, tenía un objetivo en mente: conseguir algún curso para aprender a redactar mejor. Durante nuestra primera mañana en esa ciudad, saliendo en coche con mi bebé a explorar las afueras del hotel,  en un instante mágico que aún recuerdo, dirigí la mirada hacia la izquierda de la calle en la que me encontraba (del otro lado de la acera) y leí un cartel en una casa grande, que decía: “Escuela de Escritores, SOGEM”. Alguien que me pellizque por favor, no lo puedo creer. En ese mismo instante crucé la acera y entré a pedir información de los cursos.

3- Edúcate.

Una cosa lleva a la otra. Si te gusta algo, si piensas que es importante, quieres saber más. Yo entré como estudiante en la Sociedad General de Escritores de México, solo con la intención de tomar algún curso de redacción, pero me enganché tanto, que tomé todos los cursos y talleres para el Diplomado en Creación Literaria (me tardé dos años y medio). Allí también me enteré de otro curso que daba una de mis maestras en el Fondo de Cultura Económica sobre Literatura Infantil, y lo tomé también. Escribí mucho durante esos años; me corrigieron mucho, también.

4- Haz que otros te lean.

Cuando comenzaron a leerme mis maestros y compañeros de clase, comencé a tener más confianza en lo que escribía. Luego con mis blogs, mientras vivíamos en Chile, también recibí muchos comentarios. Cada uno de ellos era una tarjetita que decía “lo que escribes, me importa”. Es una sensación maravillosa.

5- Escribe aunque no tengas nada de qué escribir.

Desde que comencé este blog hasta que publiqué Siete Maletas, pasaron cinco años. Tuve a nuestro segundo hijo, y escribir un párrafo coherente era para mí un reto, sobre todo, durante el primer año en que estaba lactando y cuando el bebé se levantaba muchas veces durante la noche. De todas formas, escribía. Eso hizo que mi mente estuviera activa, pero lo más importante fue que “mantuvo el sueño vivo”. Yo quería ser escritora, una escritora escribe, punto. Por otro lado: en la cantidad se llega a la calidad, en la escritura, o en lo que sea.

6- Edita, pero solo después de haber escrito mucho.

Comencé el blog a principios del 2010, pero fue a  finales del 2012, cuando edité formalmente por primera vez. Todo mi esfuerzo anterior a ese momento se enfocaba a escribir, pues sabía que me podía distraer muy fácilmente y abandonarlo. Luego de que ya el hábito de escribir lo tenía bien formado, fue que me atreví a editar (en aquella ocasión estuve editando por un par de meses, pasando a Word los artículos corregidos). La segunda ronda de edición comenzó a principios de este año 2014 y se extendió casi por un año entero, hasta que se publicó el libro el pasado noviembre.  A principios de 2014 tenía más de 620 posts publicados en el blog; luego de borrar los que estaban mal escritos, quedaron unos 500. Para seleccionar los que iban para libro, decidí incluir solo los que tuvieran una gran mayoría de contenido original mío (prescindiendo de aquellos en que la idea central fuera comentar un libro, una película, una noticia, o una charla, por ejemplo).  Los artículos seleccionados también tenían que tener cierta coherencia y continuidad. Así que de esa manera seleccioné 219 (los del libro ya no están en el blog).

7- Sigue escribiendo durante el período de edición.

Cuando edité por primera vez  a finales del 2012, dejé de escribir durante esos meses, y creo que fue un error. Durante este año 2014 no he escrito tanto como antes, pero he continuado haciéndolo, pues lo que no se practica, se olvida. Lo bueno de escribir durante y después de haber editado mucho, es que uno ya conoce cuáles son los errores más frecuentes, y deja de cometerlos.

8- Pide ayuda.

Yo estaba ciega de editar tanto, ya no veía mis errores. Así que solicité lectoras voluntarias en dos grupos de Facebook a los que pertenezco, que quisieran leer el manuscrito para darme sus opiniones. Fue tremenda experiencia, por un lado porque por primera vez personas desconocidas leían el libro entero y me daban su opinión, y por otra, porque conseguieron muchos errores que pude corregir. Les agradezco inmensamente, pues de otra manera el libro hubiera salido con unas metidas de pata horribles.

9- Averigua cómo publicar y hazlo.

Hay un portal de cursos en internet que se llama Udemy.com (ese es el que conozco, pero hay muchos más). Yo tomé uno que se llama How To Be a Best Selling Author in Amazon Kindle, que me gustó mucho. Allí me enteré de la existencia del programa KDP Select (Kindle Direct Publishing Select) en donde puedes publicar tu libro de manera gratuita, simplemente subiendo tu archivo Word en su sistema. Si ya tienes tu escrito listo (digamos, tu tesis de grado, o tu libro) es importante que tengas también: una portada (yo la mandé a hacer, pero también puedes hacerlo tú mismo con una herramienta que ellos tienen), siete key words (palabras clave con las que te encuentren en internet, que pueden ser frases cortas también) , dos categorías de Amazon Kindle (en mi caso, Memorias y Viajes), una descripción larga de tu texto (mientras más palabras uses, mayor posibilidades tienes de que los motores de búsqueda encuentren tu libro), un breve texto sobre el autor, que el índice de tu documento o libro tenga links a los capítulos (que al hacer click en el título del capítulo en el índice, vayas al capítulo en sí), así como una lista de links al final del libro para que tus lectores sigan en contacto contigo (blog, Facebook, Twitter, email, etc). También debes tener una cuenta de banco en alguno de los países indicados (atención con esto, pues son pocos) y que cuando veas tu libro en la vista previa de formato Kindle, lo más probable es que vayas a tener que hacer más ajustes (por ejemplo, los títulos de las anécdotas eran más largos en el documento original, y los reduje para que cupieran en una línea en el formato de Kindle, pues se veía mal tener títulos de dos líneas).

10- Promociona.

El programa de KDP Select te permite escoger dos tipos de promoción y yo opté por el que recomendaban en el curso, que era ofrecer el libro por cinco días gratis. También recomendaban hacer un esfuerzo en las redes sociales para que se hiciera la mayor cantidad de descargas durante esos días, para que así el libro comenzara a ser recomendado y pudiera estar en los top 100 gratis, preferiblemente en los top 20 gratis de tu categoría (pues esos son los libros que salen en la primera página de la búsqueda). La lógica detrás de esto es que, por un lado, así tu libro entra en los rankings, lo cual le da status y visibilidad; y por otro, así corre la voz sobre el libro, lo cual es simportante porque usualmente las personas compran libros porque se los recomiendan.

11- Vende.

Aún está por verse cómo resulta Siete Maletas en ventas pagadas. Yo estoy muy optimista, y planeo concentrar el esfuerzo de promoción en Facebook (para ello es imprescindible tener un página especial, en mi caso es Chica del Panda). También iré aprendiendo en el camino y seguramente encontraré otras maneras para promocionarlo.

 

Esta mañana S, mi hijo menor de cuatro años, me informó que había pasado la página del calendario (primera vez que lo hace, pues acaba de aprender qué es un mes, y hoy es 1 de diciembre). Siete Maletas es una realidad ¡Un sueño cumplido! Pero ahora me toca pasar la página en el calendario a mí también. Diciembre es un nuevo mes, una nueva navidad, un nuevo motivo para ser feliz.  Me siento muy feliz por tener una meta alcanzada. Ahora a buscar otras más.

Michelle L. Hardy

@chicadelpanda

Post de Acción de Gracias: Siete Maletas #1 en descargas de libros gratis

Top 100 free other foreign languages ok

¿Es casualidad que justo hoy que voy a agradecerles por su apoyo, sea Acción de Gracias?

En mi caso, no creo en casualidades.

Muchísimas gracias a todos los que hicieron que ayer  el libro “Siete Maletas” haya estado de número 1 en los Top 100 de la  categoría de “Libros Gratis en Otros Idiomas Extranjeros” en Amazon Kindle (Other Foreign Languages Top 100 Free) así como en la misma categoría, pero en español. Gracias a todos los que lo han descargado, recomendado, retwitteado, reposteado, reenviado, comentado y felicitado. ¡Cada una de sus acciones le dio un empujito al libro hasta que llegara ayer al Número 1 !  (Eso, o se echó a perder ayer el sistema de Amazon, jeje, lo cual es otra posibilidad).

¡Que tengan un día lleno de agradecimientos y amor!

Michelle

(En esta pantalla sale precio 2.99$ porque le acababan de cambiar el precio esta mañana)

Ranking libros gratis Amazon Spanish

 

“Siete Maletas” está de # 5 en el ranking de libros gratis en español de Amazon

Michelle L. Hardy

¡Hoy “Siete Maletas” amaneció de número 5 en el ranking de los libros en español gratis más bajados de Amazon! ¡Muchísimas gracias a todos los que han recomendado y compartido el libro!

En este link puedes ver el  Ranking de los libros más vendidos en Amazon  y aprovechar a bajar otros libros gratis: novelas, recetas y hasta clásicos como Don Quijote. A que no sabías que que tenías tantos libros gratis a tu disposición (yo no lo sabía tampoco hasta que tomé un curso de cómo publicar en Amazon). Si aún no has bajado la aplicación, haz click aquí Kindle App .

Si todavía te sientes perdido, pero con ganas de leer todos esos libros gratis, puedes ver este corto video que no llega ni a cinco minutos. Y si te estás preguntando quién es la de la foto de arriba, soy yo, la autora de Siete Maletas, tratando de aparecer como la muñequita de la portada (detrás de unas maletas).

¡Que tengas un gran día!

@chicadelpanda