A veces me pregunto cómo es que yo todavía estoy haciendo ajustes, a cada rato, de la manera en cómo vivo. ¿No debería ya tenerlo claro? A lo mejor es un “deber ser” heredado, uno de la ápoca en que el mundo de uno no cambiaba a cada rato. Y no me refiero solo a la mudadera de un país a otro, sino al contínuo cambio del escenario nacional o mundial, al contínuo cambio en la tecnología, en la realidad familiar, laboral o cualquiera otra “realidad” que se les ocurra. Aunque uno siga siendo el mismo en esencia, en estos tiempos, si uno no cambia la manera de hacer las cosas, se empieza, en buen venezolano, a mear fuera del perol.
Así que para que eso no suceda, a cada rato estoy revisando qué hago y cómo la hago, sobre todo cuando empiezan a dispararse las alarmas: stress, fatiga, o , la peor de las alarmas, el uso de la frases “es que no tengo tiempo” . Yo me tengo prohibido decir esa frase, pero debo confesar que sí la pienso mucho.
Estoy leyendo un libro muy interesante que se llama “The power of less” (el poder de menos) , escrito por Leo Babauta. Él dice que estar en un mundo sin límites, como en el que estamos, tiene sus obvios beneficios, pero que también tiene su desventajas. Como todo lo bueno, demasiado de una cosa puede hacer que se vuelva mala, y para tomar control de nuestras vidas, debemos ponernos límites. Seguramente, si eres papá o mamá, te sonará conocido este asunto, pues todo el tiempo nos dicen que hay ponerles límites a los niños. Mmmm… pues como que debemos empezar por nosotros mismos. Me gustó la idea.
A mí me encanta el internet, las redes sociales, leer emails, etc., pero decidí que voy a poner límites en el asunto. Estaba todo el día viendo el blackberry a ver qué mensajes nuevos tenía, o metida en facebook. Lo que me he propuesto es revisar mis emails, facebook y comentarios de mis blogs, solo una vez al día, máximo por una hora. Para eso, saqué el facebook del blackberry y escondí el inbox del fulano aparatico.
Llevo ¡DOS! días en esta dieta de facebook /e-mails , y lo he logrado, digamos en un 90%. Comencé el 29 de noviembre, y pretendo hacer el esfuerzo hasta el 29 de diciembre. De allí en adelante ya debería estar acostumbrada a hacerlo así… ¡ya les contaré cómo me va!
Quiero que mi tiempo ganado con esta dieta sea bien aprovechado, así que mejor me pongo las pilas.
¡Que tengan un lindo día!

mlhardy
diciembre 4, 2011 at 12:07 pm
Cuando acababa de publicar esta entrada pensé que, como todas las dietas, esa dieta mía no le sirve a todo el mundo, porque hay gente -como tú – que de verdad no tienen ni tiempo de revisarlo una vez al día. ¡Me siento muy honrada de que dediques a mi blog algunos de los pocos minutos que tienes para conectarte ! Gracias, un abrazote comadre.
Vero
diciembre 4, 2011 at 4:07 am
Yo definitivamente, y aunque no te guste la frase… “no tengo tiempo” !! así que la dieta es obligada!! jejeje… pero te digo que también me he dado cuenta con todo esto de no tener tiempo, que hay que dedicarle tiempo sólo a lo que en verdad nos interesa… y a quienes en verdad nos interesan!… por eso aquí ando en la “única” vez del día que me conecto desde hace 2 días: leyéndote!!
Besos
mlhardy
diciembre 2, 2011 at 5:31 pm
¡ Jajaja ! Sí, yo ayer hice la aclaratoria de que todavía veo el blackberry muchas veces durante el día para agenda, teléfono, etc. ¡Lo único en la dieta son facebook e e-mails!
Carlos Bonilla
diciembre 2, 2011 at 3:29 am
Yo vengo aplicando esa dieta ya hacen 2 años y es un exito, ya solo paso 12 horas diarias frente al monitor.