La primera recompensa por ir más despacio

Cerca de la casa (Santiago, Chile) hay una fuente que tiene la escultura de un niñita gordita en el medio. Como estoy en una onda de ir más  despacio, el otro día, en vez de pasarle de largo, nos quedamos un rato por ahí. Me pareció muy cómico que, por casualidad, justo el asiento que escogimos nos permitía una vista perfecta de su gran trasero.

Mi hija de siete años aprovechó la oportunidad para pedir un deseo (pues para qué ir a una fuente sin pedir un deseo, ¿verdad?) y por supuesto, mi hijo menor fue derechito a meter las manos en el agua. Luego pasó algo bien conmovedor. Mi hija me dice: ¿Mami, por qué no pides un deseo? y yo le digo que no, gracias, que no tenía ganas. Entonces ella me dice: Pero mami, yo tengo monedas, yo te doy una.

Se imaginarán que fui a pedir mi deseo … aunque en realidad, el hecho de que la primera vez que tu hija te brinde algo, ese algo sea un deseo, era mucho mejor que cualquier cosa que pudiera pedir.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

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