Anoche tuve un sueño lúcido del que estoy muy orgullosa. Estaba yo enfrente de una tostadora gigante – digamos, de mi tamaño – y alguien la conectó a un enchufe que no era el adecuado. Entonces una persona me dice que me aleje, porque la tostadora va a explotar. No puedo echarme más para atrás, pero me doy cuenta que estoy soñando. Entonces veo un pasillo que llega a una pared de vidrio que da a un precipicio (como si estuviera en un piso alto de un edificio) y empiezo a repetir “estoy soñando, estoy soñando”, mientras corro hacia allá, con mi cuerpo rompo la pared de vidrio y afuera, exploto yo misma (a propósito) y me despierto.
Se pueden divertir psicoanalizándome (yo iría por “Michelle terminó por explotar, esta vez literalmente… la tostadora a punto de explotar era el bebé que estuvo de mal humor todo el día” ) pero de lo que me siento orgullosa es que me dí cuenta que estaba soñando, aunque estuviera en una situación desesperada (es en esos momentos cuando cuesta más estar lúcido) y que pude hacer algo al respecto .
Algún efecto catártico ha debido tener eso de explotar en el sueño, porque a pesar de que mi hijo de dos años se levantó a media noche de muy mal humor pidiendo leche ( Resolvimos la ecuación: Malhumor del bebé + no come + más malhumor porque le da hambre+ una muela que le está saliendo = teething , le duele el diente que le está saliendo) y que mi otra hija de siete años me despertó unas horas después porque tenía pesadillas… ¡ Estoy de muy buen humor!
Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

