Carta a mi tío que está en el cielo

El viernes pasado en la mañana, decidí tomarme las cosas más lentamente. Tanta apuradera por tener todo listo para la mudanza, estaba haciendo que se me olvidaran las cosas.

Recordé un mantra que me había inventado: “I honor all life by living slowly”, honro a toda vida, viviendo lentamente. Hablé por skype con mi mamá, y luego con mi abuela. No sé si decir honrar sea la palabra adecuada para describir un encuentro por skype en donde las únicas palabras que me salieron fueron “Hola Lita es Michelle, tu nieta, te quiero mucho”. Pero siento que así fue, que honré a mi abuela saludándola por última vez, y agradezco a mi mamá el haberme permitido decir esas palabras, llamándome desde la casa de mi abuela en Caracas (yo vivo en Santiago, Chile). Y agradezco a los carabineros que me habían parado la noche anterior, y que también hicieron que me detuviera, no sólo en la calle, sino en la vida también.

Esa misma tarde escribí esta carta y hoy, 13 de agosto de 2012, mi abuela se fue al cielo.

Querido Tío,

Yo sé que para ti sólo han pasado unos segundos. En la eternidad, no hay tiempo. Pero para tu mamá, han pasado más de 30 años. Es demasiado tiempo sin ver un hijo. Pero la espera ya está por terminar, ella se está preparando para  volverte a ver.

Muchas gracias tío Christian por mandarnos el mensaje de que la estás esperando. Tu mamá,  mi abuela, no lo necesitaba. Pero a lo mejor tu papá sí. O tus hermanas, o tu hermano. O todos los demás que la queremos.

Mi mamá me contó que mi abuelo fue a buscar al sacerdote que es amigo de ellos para que le diera la extremaunción a Lita. No lo encontró, y fue a una iglesia, en donde se encontró con un sacerdote, al azar. El sacerdote aceptó dar el sacramento, y se dirigió con mi abuelo a lo que fue tu última casa.

Cuando el sacerdote llegó a la puerta, le dijo a tu papá: “Yo he estado aquí antes” . Más de treinta años antes, añado yo. De repente reconoció el lugar, y le dijo a tu papá, que tú y él habían ido al colegio juntos, que habían sido amigos y compañeros de clase. Sé que es tu manera de decirnos: aquí estoy, existo,  estoy presente.

Espero que la cuides muy bien, sé que lo harás. Si no me reconoció hoy, cuando le dije que la quería mucho, díselo tú por favor. Y que ha sido muy buena abuela; y que lamento no haberla ido a visitar la última vez que fui a Caracas.

Recibe un abrazo,

tu sobrina,

Michelle.

Por : Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

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