Una serie de eventos afortunados

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“¡Vamos! ¡Positiva! ¡Que vas a salir bien!” me dijo una persona desconocida esta mañana. Así se cerraba un ciclo de eventos muy afortunados que me ha ocurrido estos días.

Anteayer fui a la Feria Internacional del Libro de Panamá, y me ocurrieron un par de cosas curiosas: conseguí el último ejemplar que quedaba de un libro que está muy popular por aquí (Yo Maté a Sherezade de Joumana Haddad). Luego, en el stand de Eco Creando,  compré una cartera hermosa que necesitaba desde hace rato y que no había comprado aún, por no haber conseguido nada realizado con conciencia ecológica. La cartera es hermosa, y además,  hecha de materiales reciclados. Perfect.

Otro evento muy afortunado fue haber asistido a la charla de la chef Verónica Vélez- Burgess, llamada Vida extraordinaria: realiza tu sueño. Con mucho carisma y entusiasmo nos habló sobre su experiencia viviendo en diversos países (como por ejemplo, cuando trabajó como antropóloga en África), y de cómo un día cualquiera viendo televisión, cuando vivía con su esposo e hijo en Trinidad y Tobago, propuso la idea de irse a París a estudiar en la famosa escuela Le Cordon Bleu en Paris. Algo que parecía imposible, se hizo realidad con una mezcla de gran motivación personal y  el  apoyo de sus seres queridos. También habló de diversos temas muy interesantes, pero el  mensaje que se me grabó fue: “Life as a couple is adventure, and if you follow each other’s dreams, you’ll have lots” (la vida en pareja es  aventura, y si siguen los sueños de cada uno, tendrán muchas).

El otro evento afortunado fue que durante la charla tuve una de esas magníficas oportunidades de compartir con personas con su propio motor interno; ese tipo de personas energéticas que van hacia donde les provoca ir en la vida, sin importar lo que digan las señales de tránsito del camino. Mmm … qué peculiar me salió esta metáfora. Es que esta mañana me saqué (¡por fin!)  mi licencia de manejar panameña. Allí fue donde me dijo el señor que alquilaba carros para hacer el examen práctico (sin ningún motivo particular más allá que el de enviar buena vibra, ya que yo tenía mi propio auto) la frase con la que empecé este post … y con la que voy a terminarlo también:

“¡Vamos! ¡Positiva! ¡Que vas a salir bien!”

Chicadelpanda.com

@chicadelpanda

Acerca de estos anuncios

Quien soy hoy, es quien en realidad soy

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Si hubiera aparecido de la nada, ya adulta, a esta edad, un día como hoy; mejor dicho, hoy. Si hoy hubiera aparecido de repente en esta Tierra, y supiera que solo iba a estar en ella por un día. Si ese día -hoy- fuera toda mi vida ¿Qué adjetivos o etiquetas tendría? ¿Quién sería yo sin pasado ni futuro? ¿Quién sería si solo existiera en el presente?

Las etiquetas vendrían de las acciones de ese día, y solo de ese día.

Cuidadora de niños, cocinera, transporte escolar, actividades infantiles  (etiqueta: mamá). Apoyo de mi pareja (etiqueta: esposa). Mantenimiento, administración y limpieza del hogar (etiqueta: ama de casa). Participante en la redes sociales y demás tareas virtuales (etiqueta: personaje virtual). Investigadora, leedora y escritora de este blog (etiqueta: bloguera).

El detalle está en que, aunque haya puesto bloguera de último, en realidad, mientras  hago de mamá, esposa, ama de casa y personaje virtual, estoy escribiendo el blog en mi mente. Así mismo, cuando escribo, no dejo de ser mamá, esposa, ama de casa o personaje virtual. Todo se mezcla y se retroalimenta. Cada parte es esencial para la otra, como parte de un sistema entrelazado.

Si solo existiera este día,

sin pasado que lucir

o que lamentar

sin futuro con el que ilusionarme

o que temer,

y cada acción del día de hoy

 determinara para siempre lo que soy….

entonces,

¿Quién sería?

Aparte de mis etiquetas usuales, hoy decido ser poeta también.

Por eso, en vez de ser mamá, soy el instrumento de un ángel;

en vez de ser esposa, soy Bella Swan;

en vez de ser ama de casa, soy gerente de mi hogar;

en vez de ser personaje virtual, soy una rebelde que cliquea;

y en vez de ser bloguera, soy escritora.

Quien soy hoy es quien en realidad soy. ¿Y tú, quién decides ser hoy?

chicadelpanda.com   @chicadelpanda

Mi poema de hoy va dedicado a la Panama City.

Lo puedes leer en Panamá en Metamorfosis

Ese ser que soy antes de desayunar

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A veces soy despelucada, a veces no. A veces feliz, a veces no. A veces cariñosa, a veces no. A imagesveces inteligente, a veces no. No voy a pedir perdón por mis canas, ni por mis dientes que no son totalmente blancos. Como decía Anna Magnani , ganadora del Oscar a la mejor actriz en 1956, a su maquillador: “Déjame todas las arrugas, no me quites ni siquiera una. Me he tomado toda una vida para hacérmelas”.

Esta soy yo: humana, no un reality show. Me gusto mucho. Con ojeras y todo. Ser mamá es difícil. A veces es ir cuesta arriba como un burrito con los niños en la espalda. No me voy a disculpar por no tener cara de felicidad cuando estoy pasando por un tramo empinado. Pero tengan por seguro que es mi elección y que estoy muy orgullosa de estar subiendo esta montaña.

Ser mamá lleva un montón de trabajo invisible, mucho del cual sucede cuando otros están durmiendo. Si cuando acabo de despertarme, después de haber pasado una noche de trasnocho por estar atendiendo a mi hijo, no me veo como Shakira, no me voy a disculpar. Tampoco lo voy a “solucionar”. Yo me despierto en la noche a atender a mi hijo porque quiero.  Yo me quedo en mi casa criando a mis hijos porque quiero. Son mis decisiones y no pretendo que nadie me imite, ni que nadie comparta mi manera de pensar o de hacer las cosas; pero son mis decisiones y así como respeto las decisiones de otros, también pretendo que se respeten las mías.

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Mi vida es un regalo, cada día en que el aire pasa por mis pulmones estoy ganando, estoy ganándole a la vida, porque sigo viva. Estoy ganando por pura suerte, como quien gana en el casino. Estoy consciente de ello. También estoy consciente que el mayor regalo de esta vida es la gente que me quiere.

Hoy es el día -y la noche- que tengo, pues no sé si mi suerte en este casino que es la vida siga igual mañana. Hoy es hoy y mañana es una incertidumbre, algo sobre lo que no tengo ni poder ni control. Hoy es el día -y la noche- que tengo para hacer lo que pienso que está bien, en lo que creo. Así amerite sacrificios. 8346~Haven-t-Had-My-Coffee-Yet-Posters

Hoy soy yo y me gusto.  Incluso me gusta ese ser terrible que soy antes de desayunar y de tomarme un buen café .

 

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Mi paraguas supercalifragilisticuespialidoso

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En Roma haz lo que hacen los romanos, así que mi abuela materna, cuando estaba recién  llegada a Caracas, aunque no tenía ni idea para qué servían esos tubitos que se ponían en los jugos, se puso uno en la boca como hacía la demás gente, y descubrió por sí misma para qué servía.

Cuando uno llega nuevo a un país (o a una ciudad, como en el caso de mi abuela) hay que fijarse en lo que hace la demás gente, y no como yo, que me tardé como tres meses en darme cuenta que muchos de mis colegas peatones aquí en Ciudad de Panamá andaban con un paraguas. Incluso cuando había sol, o mejor dicho, sobre todo cuando había sol.

Es que  el sol de Panamá agota y  si no tienes un paraguas que te cubra, te achicharras. Así sea unos cuantos metros. Lo que pasa es que uno subestima el poder del sol cuando está recién llegado, y  subestima también el valor de tener un paraguas a mano.

El paraguas sirve para la lluvia también, pero para al principio o al final de ésta, porque en pleno chaparrón con tormenta, truenos y viento, no hay paraguas que valga.

Así que  buscando hacer un upgrade a mis caminatas, me compré uno, el más práctico posible, pequeño, sin peso, pues qué fastidio andar con un paraguas para arriba y para abajo. Se me  rompió uno y compré otro, y luego otro. Hasta que hoy por fin decidí que los paragüitas “prácticos” y modernos no eran para mí: yo camino mucho y el viento sopla demasiado fuerte para las versiones de bolsillo. Necesitaba hacer upgrade a mi caminata otra vez.

Así que hoy me compré uno de esos paraguas fuertes a la antigua, como los de Mary Poppins. Uno que, como yo, es supercalifragilisticuespialidoso.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Mujeres con humor para un mundo mejor

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Liza Donnelly, la caricaturista de la revista The New Yorker  comenta en su charla de Ted que desde que nacemos nos dicen qué ponermos, cómo comportarnos, cómo peinarnos. Son reglas que están constantemente monitoreadas y las principales policías son las mujeres. Siempre tenemos una vaga noción de que algo se espera de nosotras. Y encima, las reglas cambian a cada rato.

Si no nos gustan estas reglas – y a muchas de nosotras no nos gustan – yo sé que a mí no me gustan, aunque las siga la mitad del tiempo sin ser consciente de ello. ¿Qué mejor manera de cambiarlas que con el humor?

El humor depende de las tradiciones de la sociedad, toma lo que sabemos y lo tuerce, toma los códigos de conducta y los códigos de vestimenta, y   hace lo inesperado, que es lo que causa risa. ¿Qué obtienes si ponemos juntas a las mujeres con el humor? Creo que puedes obtener cambio, porque las mujeres conocemos las tradiciones tan bien que podemos llevar una voz diferente a la mesa. 

Aquí  está el link a la charla completa (menos de 7 minutos), que es muy simpática  porque mientras ella habla,  va mostrando algunos de sus cartoons (como el  que está arriba, que dice: “estoy precupada porque no estoy preocupada”) .

Me despido con la receta de la doctora en el cartoon de abajo, indicada especialemente  para ser más bellas de un día para otro: “deja de ver revistas de mujeres y llámame en la mañana” .

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Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

¿Manejar o no manejar?

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Una cosa es no hacer algo porque está prohibido, y otra muy diferente es no hacerlo por decisión propia.

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Yo he reducido mis horas detrás del volante de manera brusca. Estuve incluso los primeros meses en Panamá sin manejar nada, y ahora que tengo auto, lo uso muy poco, y para distancias cortas la mayoría de las veces. Hice grandes cambios en mi vida para lograrlo, y me encanta que por ejemplo ahora puedo llevar a mis hijos caminando al colegio. Ya no soy más la mamá de este comic de Baby Blues. Pero una cosa es no manejar por elección y otra muy diferente es no manejar porque no te lo permiten.

Ese es el caso de las mujeres en Arabia Saudita, quienes no pueden manejar. No es que haya una ley que lo prohíba, sino una cuestión de tradición. En el 2011 Manal Al – Sharif se atrevió a salir manejando en su carro  y la metieron en la cárcel por nueve días. Luego se desarrolló toda una historia de lucha descrita como traición en su país (acompañada de amenazas de muerte y violación), mientras en el exterior la prensa la describía como una mujer heroica. Mientras ella estaba en la cárcel, otras 100 mujeres manejaron en un día y no las apresaron. El tabú se rompió, pero la lucha continúa. Una lucha que no es sólo por manejar, sino por la  libertad de las mujeres, para que puedan “manejar sus vidas”.

Así que si hoy estás detrás del volante, con tus hijos pegando gritos, recuerda a Manal Al- Sharif y a todas las mujeres de Arabia Saudita que tienen que luchar para hacer lo mismo. Así que saca la mano, sonríe y apunta dos dedos al cielo. Tienes mucho más de lo que piensas.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

No como carne de vaca desde los veintiún años

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Hay un tema bien obvio en mi estilo de vida que nunca he tocado en este blog: que desde hace unos 18 años no como carne de vaca. Hace un poco más de tres años también eliminé totalmente las fiambres (jamón, salchichas). Seguro pensarán que fue por una razón ecológica y me encantaría decirles que sí, pero no es así. (Sin embargo me gusta haber tenido un estilo de vida amigable con la naturaleza, aun sin habérmelo propuesto).

Cada vez que alguien se entera de semejante extrañeza me pregunta por qué y siempre repito el cuento: a mis 21 años viví con mi hermana por un tiempo, quien tras haber vivido unos años en Canadá, se había hecho vegetariana, así que fue una decisión práctica para no tener que hacer dos comidas. Sin embargo, con anterioridad ya yo había dejado de comer carne desmechada totalmente (y había reducido drásticamente el consumo de carne en general también), porque cuando estudiaba medicina (lo estudié dos años y lo abandoné) tuve que ver muchos cadáveres humanos conservados en formol, y sus músculos se veían igualitos a la carne desmechada (disculpen la imagen mental, pero es la verdad).

En aquella época también estaba bajando de peso, lento pero seguro (me había engordado anteriormente unos 15 kilos en dos años) y para mí era más fácil eliminar por completo ciertos alimentos que no me convenían, ni me gustaban tanto (como la carne roja) que racionarlos.

Así que a mis 39 años, y después de haber tenido dos embarazos, peso unos 15 kilos menos que los que pesaba cuando tenía 19 años.

Es una historia interesante y de la que me siento orgullosa. Entonces , ¿por qué no había hablado de eso? Porque es un tema delicado, y sé que es muy difícil quebrar hábitos antiguos. Porque la comida es un asunto emocional y no me considero experta, ni me quiero convertir en experta. Porque aunque es cierto que llevo muchos años con una manera de pensar y de sentir que ha hecho que esté en buena forma (de manera  más o menos constante), para mí es como cuando una persona “fue” alcohólica; ya estás recuperado por años, pero por  más confianza que tengas en ti mismo, como que no es muy buena idea hacer un curso de sommelier. Así lo veo yo. Por eso no escribo casi  sobre comida en este blog (aunque sí me gusta leer sobre eso).

Sin embargo, como ven,  hoy es una excepción.

Graham Hill, de la página web TreeHugger dice en su charla de Ted.com que él, a pesar de ser de las personas que se preocupan por el ambiente,  no había podido dejar de comer carne, a pesar de saber todo lo que sabía. Así que decidió reducirla: se declaró “vegetariano de lunes a viernes” y solo come carne los fines de semana.

Dicha industria es una  de las causantes principales del calentamiento global, de hecho crea más emisiones de CO2 que todas las formas de transporte combinadas”(G.H.) ¿No es ésa una razón suficiente para reducir su consumo? Pero hay más razones, si quieres enterarte, aquí te dejo el link a la charla de apenas cuatro minutitos de Graham Hill :

Por qué soy un vegetariano de lunes a viernes

para que encuentres inspiración.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com